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Por Richard Solly
Londres, 1 January 2009
La firma de un acuerdo entre Carbones del Cerrejon y la Junta de Reubicacion
de Tabaco es histórico y verdaderamente bienvenido. De acuerdo a Armando Perez,
asesor legal de la Junta, el acuerdo contiene la mayor parte de lo que la
comunidad ha venido demandando desde el brutal desalojo de los habitantes de
Tabaco y la demolición de su aldea cometidos entre finales de 2001 y comienzos
de 2002.
Este acuerdo se logro mediante la determinacióon de su gente y de la
capacidad organizativa de la la Junta de Reubicacion de Tabaco. Con la
asistencia de alianzas dentro y fuera de Colombia. El involucramiento de la
organización Yanama, miembro de la Red Minería y Comunidades, fue clave. Fue su
presidente, Remedios Fajardo, quien primero atrajo la atención internacional a
la devastación causada por la mina El Cerrejón. Remedios Fajardo y Armando Perez
ayudaron a crear una red de organizaciones en los países donde los dueños
corporativos de la mina tienen sus sedes: en Estados Unidos Exxon Mobil, su
operador original, en Australia BHP Billiton, en Suiza Xstrata, y en Reino
Unido, Anglo American.
Entre los elementos importantes de la campaña de apoyo a los habitantes de
Tabaco han sido:
Una serie de demandas judiciales en las cortes colombianas,
que culminaron en una victoria para la gente de Tabaco en la Corte Suprema de
Colombia, en mayo de 2002, pero este fallo permaneció escandalosamente
incumplido por las autoridades del país.
Asistencia regular a las reuniones
anuales de accionistas (AGM, por sus siglas en inglés) de Anglo American y BHP
Billiton, por parte de representantes o compañeros de Tabaco, y en dos
ocasiones, por representantes sindicales colombianos, para insistir en que El
Cerrejon atienda las demandas de relocalización y compensación.Campañas en
Estados Unidos y Canadá para asegurar que las empresas de generación eléctrica
que compran carbón de la mina presionen a la empresa para que llegue a acuerdos
justos con las comunidades que afecta.
Apoyo de SINTRACARBON, el sindicato de trabajadores mineros, a las demandas
de las comunidades, y la inclusión de estas demandas en las negociaciones del
sindicato con la empresa.Varios giras de charlas en Estados Unidos y Europa de
representantes de Yanama, la comunidad y el sindicato, organizados por North
Shore Colombia Solidarity (Estados Unidos), Colombia Solidarity Campaign (Reino
Unido) y Aktion Schweiz Kolumbien (ASK, de Suiza), que incluyo reuniones
públicas, con funcionarios del gobierno y legisladores.
Publicación de
materiales sobre la lucha de la comunidad en el sitio web de Mines and
Communities y muchos otros, y de forma impresa, particularmente gracias al
trabajo de la profesora Avi Chomsky, de la Universidad de Salem.
Protestas y campañas de cartas a las empresas multinacionales
involucradas.
La presentación de una queja contra BHP Billiton al punto focal
en Australia de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico
(OCDE), con el patrocinio legal del abogado australiano Ralph Bleechmore, por
incumplimiento de sus guias voluntarias para la relocalización forzada de
comunidades cometido por la empresa El Cerrejon, .
Una queja similar presentada por ASK al punto focal en suiza por el rol de
Xstrata en El Cerrejon.Estas quejas ante la OCDE parecen haber sido la gota que
revalso el vaso de los dueños multinacionales de la mina, que a mediados de 2007
establecio un Panel Independiente de Investigación sobre sus impactos. Este
panel, presidido por John Harker, vice Rector de la Universidad Cape Breton, en
Nova Scotia, hizo una serie de recomendaciones sobre cambios en el manejo de la
mina. Cerrejon Coal acepto esas recomendaciones, y el acuerdo con la Junta de
Reubicacion de Tabaco es uno de sus frutos.
El acuerdo tiene el potencial de conducir a la reconstrucción, en tierra
agrícola adecuada, de una nueva comunidad de Tabaco para quienes vivieron en
ella, y la reconstrucción de los modos de vida de la población. Pero es esencial
que quienes apoyan a la comunidad continuen monitoreando la implementación del
acuerdo, para asegurar que no solamente acumule polvo en un cajón, como el fallo
de la Corte Suprema de mayo de 2002.
Más aun, otras comunidades - Tamaquitos, Roche, Chancleta y Patilla - todavía
enfrentan una relocalización y necesitan apoyo en sus respectivas negociaciones
con Carbones del Cerrejon. La empresa debe aceptar las demandas de esas
comunidades, y la cantidad y calidad de las tierras donde serán ubicadas, y
asegurar que en el período previo a la relocalización el modo de vida de todos
sus habitantes es preservado.
Por su parte, los trabajadores de SINTRACARBON se encuentran (a finales de
diciembre de 2008) en medio de negociaciones salariales con la empresa. Carbones
del Cerrejon debe aceptar todas las demandas que el sindicato ha presentado.
Entre esas demandas, es de especial importancia las condiciones laborales de los
trabajadores subcontratados, quienes no gozan de los mismos derechos que los
trabajadores contratados directamente. También es importante la cuestión de la
salud laboral. La empresa sigue resistiéndose al reclamo legítimo a que la
exposición prolongada a sustancias cancerígenas sea considerada peligrosa, ya
que de este modo la empresa deberá realizar mayores pagos a la seguridad social
requeridos por la legislación colombiana para que los trabajadores puedan
retirarse antes.
Todos quienes hemos acompañado al Comité por la Relocalización de Tabaco en
su lucha, nos regocijamos en que la perseverancia colectiva finalmente proveyó
justicia. Pero, para citar a un conocido primer ministro británico de mediados
del siglo XX, "este no es el fin. Este no es ni siquiera el comienzo del fin.
Pero es, quizá, el final del comienzo."
La lucha continua!
Cerrejón y el Comité de Relocalización de Tabaco logran un acuerdo final
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