Guerrillas, Drogas y Derechos Humanos en la Pol?tica Colombiana de Estados Unidos, 1988-2002 Print
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Bulletin archive - Bulletin Issue7 July?September 2002
Sunday, 07 September 2008 18:13
Archivo de Seguridad Nacional, 3 de Mayo, 2002 "Guerra en Colombia"

En los últimos quince años, el Congreso de Estados Unidos ha mantenido insistentemente que la asistencia militar a Colombia debía verse restringida a la lucha contra el narcotráfico y no a la larga guerra civil que vive el país, debido pricipalmente a su preocupación por la situación de Derechos Humanos. Ahora, el gobierno de Bush está presionando para que se levanten estas restricciones y se permita que toda la ayuda, pretérita, presente y futura, pueda ser utilizada en operaciones contra las fuerzas guerrilleras.

Sin embargo, documentos oficiales de EE.UU, recientemente desclasificados, muestran que, a pesar de los límites legales y las repetidas garantías públicas ofrecidas por diversos miembros del gobierno, la ayuda de Estados Unidos ha desdibujado la linea de separación entre la lucha contrainsurgente y la lucha contra el narcotráfico, , hasta el punto en que EE.UU se encuentra en plena confrontación con las guerrillas y al borde de una implicación aún mayor en el aparentemente intratable conflicto civil colombiano.

Los nuevos documentos, obtenidos mediante la Ley de Libertad de Información, han sido publicados en la página web del Projecto de Documentación sobre Colombia del Archivo de Seguridad Nacional. Estos documentos cubren el periodo que va desde 1988 hasta la actualidad y se centran particularmente en los temas relativos a la provisión de asistencia militar. Estos son algunos de los puntos clave que se incluyen entre otros:

- Ya desde la primera administración Bush, la Estrategia Andina de EE.UU se desarrolló en base a acuerdos con los gobiernos andinos para proveerles de ayuda contra el narcotráfico, que pudiera al mismo tiempo ser utilizada contra sus principales adversarios: los movimientos guerrilleros.

- Contrariamente a los repetidos pronunciamientos oficiales respecto a la existencia de narcoguerrillas, los análisis de los servicios de inteligencia de EE.UU sobre la implicación de la guerrilla en el narcotráfico han sido decididamente variados. Un informe excéptico de la CIA conluye que, si los gobiernos de Lima y Bogotá recibieran ayuda antinarcóticos para propósitos de lucha contrainsurgente, éstos la utilizarían para operaciones puramente antiguerrilleras, con pobres resultados en la lucha contra el narcotráfico.

- Dos brigadas del ejército colombiano, a las que se había retirado la ayuda de EE.UU en septiembre del 2000, por violaciones de los Derechos Humanos, trabajan en la actualidad formando parte de una fuerza de choque conjunta con batallones antidroga, específicamente creados para ser destinatarios de los fondos de ayuda de Estados Unidos. Estas nuevas unidades, de acuerdo a uno de los documentos, se encuentran en estrecha unión con un batallón antiguerrilla, conocido por su colaboración con grupos paramilitares ilegales.

- La finalidad establecida en el acuerdo entre EE.UU y Colombia, que pretende garantizar que la ayuda antidroga sea utilizada en áreas de producción de droga y sólo para operaciones antinarcóticos, se ha venido interpretando de forma altamente difusa; tanto es así que las disposiciones del acuerdo han quedado virtualmente sin sentido. Diversos documentos indican que EE.UU ha redefinido el área en la que la ayuda puede ser utilizada para abarcar todo el territorio nacional de Colombia.

- Al mismo tiempo que el acuerdo estaba siendo negociado con el ministro de defensa colombiano, una delegación congresual, dirigida por Dennis Hastert (republicano), actualmente Presidente de la Cámara de Representantes y quien fué portavoz del Subcomité de Seguridad Nacional, animaba secretamente a los militares colombianos a que ignoraran las disposiciones de la ayuda de EE.UU relativas a los Derechos Humanos.

- Varios informes de la CIA y otras agencias de inteligencia sobre los grupos paramilitares colombianos, presentados en los últimos años, sugieren que al gobierno colombiano le falta la voluntad de luchar contra estos grupos. Un informe de la CIA de 1998 indica que los lazos de comunicación y las instancias de coordinación activa entre los militares y los paramilitares continuarán seguramente e, incluso, es posible que se vean incrementados.

http://www.nsarchive.org/NSAEBB/NSAEBB69